La fotocopiadora fue inventada por el abogado
americano Chester Carlson en 1938 con la finalidad de copiar documentos de
patentes de forma rápida y limpia. La primera copia obtenida fue a través de
una placa de metal cubierta de azufre y un portaobjetos donde se trazó el
texto. Cargada la placa con electricidad estática por frotación y colocado el
portaobjetos contra ésta, las sometió a un potente haz de luz, separó el
portaobjetos de la placa, la recubrió con azufre y le presionó un papel con lo
que obtuvo la primera copia total-mente artesanal.